Hoy he vuelto a ir a ese rincón que tanto me gusta… un lugar dónde desconectar, dónde poder contemplar la belleza de Ibiza, un lugar de paz y tranquilidad rodeada de bellos ejemplares de sabinas y pinos… delante el mar Mediterráneo, un mar lleno de vida y de historia. Un mar que esconde en su interior grandes extensiones de bosques sumergidos, verdaderas formaciones milenarias de Posidonia oceanica. Si, ese organismo declarado de especial protección por la directiva hábitat de la Unión Europea. Un organismo que es fundamental en el eslabón de la vida submarina y de la vida terrestre. Esas praderas increíbles dónde poder bucear, dónde poder ver esa vida, dónde observar el movimiento de las hojas con el movimiento de las olas…
Todo acaba cuando llegan los fondeos de las embarcaciones en
los lugares que no deben de fondear. De la destrucción. Hoy he podido
contemplar lo devastadoras que son las anclas de esas embarcaciones de grandes
y pequeñas esloras, que acampan a sus anchas por el litoral de las Pitiüsas. Ese
rincón de desconexión estaba completamente inundado de hojas de Posidonia oceanica sanas
arrancadas de las praderas, plantas que han tardado centenares de años en
crecer y que en menos de unas horas estas embarcaciones las destruyan. Las
praderas crecen muy, muy lentas… un metro cada siglo, en condiciones óptimas
(no contaminación de los mares, no cambio climático, no fondeos…). Este metro
lo destruye una embarcación de gran eslora en menos de un día. Lo que ha tardado
tantísimas décadas en formarse en cuestión de hora lo destruye una embarcación.
Hoy mi rincón se ha llenado de tristeza, por contemplar como
esos bosques sumergidos son destruidos sin que nadie los proteja y sin que
nadie se preocupe por ellos. ¿Porque se quema una gran extensión de bosque de
pinos y la gente se horroriza y busca culpables?, ¿Por qué nadie se horroriza
por la destrucción de las praderas sumergidas?, ¿Porque hay tanta
concienciación cuando se quema un bosque, pero no la hay cuando se destruyen
más de 5000 metros de praderas para construir un macro puerto que no hace
falta? Un bosque en menos de un siglo volverá a estar en sus condiciones
iniciales, una pradera tardará siglos en recuperarse. ¿Por qué las
administraciones públicas no la protegen? ¿Por qué no crear leyes que prohíban con
ROTUNDIDAD fondear sobre las praderas?... hay tantas preguntas por contestar,
que todo se podría recudir a un sencilla reflexión, beneficio económico.
Mientras el turismo náutico de beneficios a las islas, se mirará hacía otro
lado, tanto las administraciones públicas como las empresas privadas….
Estas praderas son las que nos da nuestra identidad, son las
que hacen que las Islas Pitiüsas sean diferentes, que tengamos esta claridad y azul
del agua, las playas, la arena, la fauna…. Aquello que nos hace ser únicos,
aquello que en un mundo tan globalizado nos da la identidad y la singularidad.
No destruyamos nuestro medio ambiente, no destruyamos nuestro litoral ni
nuestro fondo marino. Protejamos entre todos las praderas de Posidonia oceánica.
En la próxima entrada explicaré que podemos hacer entre
todos ara poder protegerlas, tanto la población que tenga embarcaciones como la
que no tiene. Todos somos culpables de la destrucción de estas praderas.
Si quereís más información para poder saber dónde fondear adecuadamente en esta página del Govern de les Illes Balears, os puede ayudar.
http://www.balearslifeposidonia.eu/index.php
http://www.balearslifeposidonia.eu/index.php
P.N.H
La Posidonia necesita protectoras como tú, ya lo sabes :)
ResponderEliminarEstoy totalmente de acuerdo. Debemos exigir mayor regulación para conservar este patrimonio que muy poca gente valora pero es fundamental para nuestro mar. Seguiré atentamente tus próximas publicaciones.
ResponderEliminarEnhorabuena.