En ocasiones, debemos observar los eventos que
ocurren a nuestro alrededor con una perspectiva global para identificar como
determinados fenómenos que se dan a nivel mundial (que en muchos casos parecen estar alejados de
nuestra realidad) realmente nos afectan más de lo que imaginamos. Sucede así en
el caso de la aprobación de las prospecciones en las Islas Canarias, que reflejan
la imposición de los intereses de ciertas multinacionales sobre el colectivo
social.
El proceso para la aprobación de las prospecciones
en las Islas Canarias ha tenido una duración total de trece años. En diciembre
de 2001, el gobierno de José María Aznar aprobó un Real Decreto que autorizaba
a la compañía petrolera Repsol a iniciar las prospecciones petrolíferas frente
a las costas de Fuerteventura y Lanzarote. Pero en 2004 el Tribunal Supremo
anuló su aprobación tras estimar los recursos
interpuestos por el Cabildo de Lanzarote y por el Partido Socialista de
Canarias. Con el segundo presidente del Partido Popular en el gobierno, se
autorizan finalmente las prospecciones a día 11 de agosto de 2014. Después de
trece años de profundo rechazo por parte de la sociedad canaria, los
movimientos ecologistas y el mismo gobierno de canarias, el gobierno estatal
impone su voluntad haciendo caso omiso a todas las voces opositoras.
Entre las principales instituciones que se
pronuncian contra las prospecciones en Canarias destaca el propio Gobierno de
Canarias, que publica un Argumentario General contra las prospecciones en el cual justifican el
profundo rechazo a este proyecto.
La sociedad canaria también muestra su rechazo a las
prospecciones. Así lo demuestra la publicación de El País que según una encuesta impulsada por el Gobierno
de Canarias, con el objetivo de que sirva de sucedáneo de referéndum, un 75% de
los canarios se posiciona en contra de las prospecciones.
Destacan también los movimientos ecologistas como
Greenpeace y Ecologistas en Acción, entre otros. Estas ONGs se han mostrado muy
activas contra las prospecciones, presentando informes negativos como el de ecologistas en acción y realizando protestas pacíficas, defendiendo las
energías renovables como la alternativa viable. Desafortunadamente algunas de
estas protestas no siempre han sido respetadas por el gobierno estatal. Cabe
destacar como el pasado 15 de noviembre la armada española embistió dos lanchas
de Greenpeace que se acercaron al buque perforador de Repsol, hiriendo a una de las activistas. Así como
también se detuvo temporalmente el barco Arctic Sunrise.
La actuación del gobierno estatal evidencia la
alianza multinacional-gobierno, quienes muestran intereses comunes suficientes
como para no atender los intereses de la sociedad y actuar firmemente ante
cualquier acción de protesta como se vio con la protesta pacífica de
Greenpeace. Queda patente como las multinacionales tienen el papel principal a
la hora de tomar decisiones, no solo a nivel global, sino también a nivel local
como en este caso, donde un estado es capaz de utilizar sus propios instrumentos
para defender los intereses de unos pocos ante los de la mayoría.
El caso de Canarias es una muestra más de como la
pirámide de poder publicada en el portal web spanishrevolution.com no está mucho más lejos de la realidad:
A grandes rasgos, destaca como los principales
actores en la toma de decisiones son las grandes multinacionales, por encima de
pueblos y gobiernos. Reafirmando así las palabras de Manuel Castells en su
artículo “Globalización y antiglobalización” en el cual afirma que:
“Lejos queda el espacio nacional de representación
democrática, mientras que los espacios locales se construyen como resistencia
más que como escalón participativo”
Observamos como un problema como son las
prospecciones en Canarias, surge de un sistema global que favorece los
intereses de las grandes multinacionales. Conociendo el problema, se deben
buscar las vías que hagan del espacio local un espacio participativo y,
sobretodo, representativo en sí mismo.
G.S.S.

